Los paseos con los niños crean un vínculo emocional de carácter familiar. En muchos sentidos, les permiten compartir momentos buenos y privilegiados con sus familias, momentos que estimulan y fortalecen el vínculo familiar. Los padres pueden, de esta manera, comunicarse en otro ambiente. Se refuerzan los lazos fraternales y las relaciones entre padres e hijos, y se da a los niños la oportunidad de hacer preguntas frente a lo que están descubriendo. Los padres también tienen la oportunidad de responder a las preguntas y permitir que los niños aprendan más sobre la flora y la fauna. El diálogo que tiene lugar es gratificante para ambas partes. Intercambios que permiten compartir descubrimientos y experiencias. Interacciones que se solidifican relaciones y se acercan el uno al otro, mientras se facilita la comunicación familiar. Siendo la comunicación la base del vínculo familiar, los intercambios durante los paseos marcados por actividades que implican la participación de padres e hijos refuerzan la complicidad entre los miembros de la familia. Al organizar y participar en los paseos, los padres establecen una comunicación que permite a los niños desarrollar una relación satisfactoria con ellos, con un apego a la familia.