La puerta en sí misma se llama apertura de carpintería, hoja o columpio. Es la parte móvil de la puerta, y es esta parte la que nos interesa aquí. El ALMA DE LA PUERTA ABIERTA consiste en el núcleo y el revestimiento. El núcleo es la parte central de la puerta, es lo que definirá su resistencia, su peso, su rendimiento de aislamiento. El revestimiento cubre el núcleo, es el aspecto decorativo de la puerta, aportará su estética. El núcleo de una puerta interior puede ser sólido o hueco. En el primer caso, el interior de la puerta está hecho de un solo material: madera maciza, madera laminada encolada, aglomerado, PVC, aluminio o incluso poliestireno. Una puerta de núcleo sólido será más pesada, más fuerte y más aislante que una puerta de núcleo hueco. Los niveles de rendimiento serán más o menos importantes en función del material que compone el núcleo. Una puerta con un núcleo hueco está hecha de un marco de madera relleno de un panel con: celdas de cartón en el caso de un núcleo alveolar, galerías cilíndricas en una estructura de aglomerado, luego hablamos de un núcleo tubular En el primer caso, la puerta no es muy resistente a los impactos, tiene un precio muy bajo, y sigue siendo simple de manejar e instalar. En el segundo caso, la puerta del núcleo tubular es una solución más resistente y proporciona un mejor aislamiento acústico que la puerta del núcleo en forma de panal.